Una pequeña estatua, un gran símbolo de Bruselas
Uno de los grandes atractivos de la ciudad de Bruselas es el Manneken Pis. Si visita esta capital, no puede dejar de conocerlo. Pese a su pequeño tamaño, es un símbolo de gran interés que encierra años de historia y de pintorescas reacciones sobre sí.
El Manneken Pis es el monumento más importante de Bruselas y uno de los 3 principales atractivos de la ciudad, junto al desfile del Ommegang y la plantación del Meyboom.
Manneken Pis es la estatua de un pequeño niño y la clara evidencia de que no todas las estatuas importantes tienen que ser grandes. Hace algunos siglos, se trataba de una de las numerosas fuentes que abastecían la ciudad en agua potable. Según los historiadores, existen textos de fines del 1300 y que dan cuenta de ello, aunque en ese entonces se referían a la estatua como “Julianekensborre”, es decir: el Pequeño Julien. Y existen textos conservados en los archivos de la ciudad de Bruselas de mediados del 1400 en donde aparece por primera vez ya la referencia directa a la fuente con el nombre con el que se la conoce hasta la actualidad: Manneken-Pis (d' Menneken Pist)

La estatua actual en bronce mide 61 cm de alto y su origen se remonta a 1619, cuando Jerome Duquesnoy “el antiguo” fue el escultor que la creo a base de bronce a pedido de los ediles comunales bruselenses. Durante todos estos siglos sufrió numerosos actos de vandalismo, entre tantos, ha sido robada y ocultada para no ser bombardeada en las guerras y en la actualidad, la estatua original se encuentra refugiada en la Casa del Rey para protegerla. La que se expone en la actualidad, es una copia realizada en 1965.
Pero lo trascendente de esta estatua no tiene que ver con su capacidad de sobrevivir a las agresiones que amenazaron su existencia a través de los años, si no por haberse convertido en el símbolo por excelencia del humor bruselense - el “zwanze” - y el símbolo del espíritu de contestación que caracteriza al pueblo de esa ciudad, además de funcionar como insignia de la oposición a los fanatismos y a las múltiples ocupaciones extranjeras. Pero en la actualidad, es relacionada principalmente a las alegrías y a los dolores de la ciudad.
En 1698 el Gobernador de los Países Bajos Austriacos regaló un traje a Manneken como motivo de la celebración de una festividad de un gremio de la ciudad. Esto hizo que mucha gente después le regalara infinidad de trajes de todos los estilos posibles hasta llegar a más de seiscientos, prueba del cariño que el Manneken Pis suscita entre los habitantes de Bruselas. Y de hecho es más fácil en la actualidad, encontrarlo vestido que desnudo, ya que casi todos los días el Manneken, por unas horas se viste de una forma distinta día tras día, como un habitante más de la ciudad.
 
Pocos símbolos de ciudades pueden presumir de recibir el cariño que recibe el Manneken Pis en Bruselas, es sin dudas el símbolo de la ciudad. Muchos creen que el cariño de los pobladores tienen por el Manneken Pis se debe a que este tal vez pueda encarnar el espíritu libre, inquieto, irreverente y hasta revolucionario de los habitantes de Bruselas y de la región. Ya que si se da una vuelta por la noche de cualquier fin de semana en Bruselas, podrá darse cuenta de que los estereotipos o las idealizaciones, muchas veces no tienen nada que ver con la realidad, en especial en lo que respecta a los belgas. Las calles están llenas de ritmo y jolgorio, colmadas de familias, parejas, y jóvenes estudiantes que viajan a tomar cursos de idiomas en el extranjero y aunque hayan ido a estudiar aleman en alemania, elijen hacer un alto en esta capital para vivir su encanto.
Si visita la ciudad, conozca el Manneken Pis y conozca la cultura y la alegría de la gente de Bruselas. Entenderá así el cariño que le tienen y se sorprenderá al ver truncado más de un estereotipo sobre los belgas y su modo de vivir. Simpatía, ritmo y alegría se desparraman por todos lados. Disfrútelo.
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